Queremos cambiar al Perú
Es verdad que realizar el ideal socialista necesita tiempo y mucho trabajo, sobre todo conciencia y voluntad para llevarlo a cabo. Por eso la importancia de contar con un partido político comprometido y con los trabajadores dispuestos a realizarlo. Somos realistas. Sabemos que las grandes obras implican cumplir tareas previas. Por eso, en camino a ese objetivo hoy proponemos la gran unidad de los trabajadores y el pueblo peruano para lograr los grandes cambios que el país demanda. Grandes cambios que implican fundar una NUEVA REPÚBLICA, porque la que tenemos está exhausta. No da más. Las crisis sucesivas que vivimos, sea económica, política o moral, es el signo de su agotamiento. Pero ello exige no promesas sino un PROYECTO NACIONAL de cara al siglo XXI. Sin él y sin unidad del pueblo no tenemos futuro. Precisamente por eso es indispensable contar con una NUEVA CONSTITUCIÓN, producto de una constituyente soberana. Es inaceptable que permanezca vigente la constitución fujimorista, resultado del golpe de estado y el fraude.
El balance de 187 años de vida republicana es la constatación del fracaso de las clases dominantes, incapaces de construir una sociedad moderna, desarrollada, próspera. A estas alturas no somos país independiente ni soberano, domina el centralismo, el mercado es raquítico, la democracia es más formal que real, las instituciones del Estado son débiles y desacreditadas, la corrupción campea en todas partes. Un país con muchos recursos naturales, una historia antigua, un pueblo trabajador, con enormes posibilidades para ser distinto y mejor es, sin embargo, la cara del atraso, de la pobreza, de la arbitrariedad, de la concentración del poder y la riqueza, del sometimiento a los intereses del imperialismo. Ese camino ya no da más si sólo cambian los presidentes o congresistas. Si el árbol está podrido, conservarlo es condenarnos a la desdicha permanente.